lunes, 18 de julio de 2022

La vaca, la soja y el fin del modelo


 En las explotaciones de soja brasileñas se han talado más de mil kilómetros cuadrados de selva amazónica durante la última década, a pesar del acuerdo internacionalmente reconocido en la Cumbre del Clima de Glasgow (2021) para proteger la masa tropical. En otros países también tiran árboles al suelo para abrir paso al ganado y los cultivos, pero en ninguno ocurre con la intensidad de Brasil, responsable de un tercio de la deforestación global. Actualmente, el 80% de la deforestación facilita la producción de tres productos: la soja, la carne de vacuno y el aceite de palma.

Siguiendo el estudio de la revista Science, The rotten apples of Brazil’s agrobusiness (17/07/2020), «al menos el 20% de la soja y el 17% de la carne de vacuno importados por la UE proceden de terrenos ilegalmente utilizados según la propia regulación de la UE, ya sea por la deforestación ocasionada o por el uso de fertilizantes químicos o por proceder de cultivos transgénicos». Estos datos no son obstáculo para incrementar la compra de soja, que en el 2019 alcanzó una cifra superior a los 500 millones de euros.

Carne, “yogur”, “nata”, harina, hamburguesas, albóndigas, salchichas, lasaña o incluso biodiesel son algunos de los productos nuevos cuyo ingrediente básico es la soja. En los últimos años la industria está aprovechando la motivación de una parte de la población por cuidarse más para comercializar productos pretendidamente saludables o que contribuyen a la sostenibilidad medioambiental.

No es de extrañar que los cultivos de soja en Brasil se hayan incrementado más de un 40% desde el 2015. Este cultivo se utiliza para crear nuevos productos, entre ellos algunos de textura similar a la carne de vaca o de pollo así como mayoritariamente para continuar alimentando a los propios animales, una vez que se procesa y se convierte en pienso: hasta el 87% de la soja importada por la UE se destina a este uso. Resumiendo: se demanda soja para alimentar a los animales y se demanda soja para crear nuevos productos sustitutivos o complementarios a aquellos de origen animal.

Pero, ¿de dónde sale tanta soja? Brasil se ha posicionado como el país rey de la producción y de la exportación por delante de Estados Unidos, cuya producción depende del clima así como del capítulo que esté viviendo de su guerra comercial con China. China, el otro tercer gran productor, la destina casi por completo para consumo interno, al cual se suma tres cuartas partes de la producción brasileña.

Además, Brasil y la soja comparten podio con Indonesia y Malasia y el aceite de palma, el más consumido en el mundo y que es utilizado como biodiesel y en multitud de productos alimenticios y cosméticos. Indonesia y Malasia también comparten podio con la deforestación: se calcula que la cuarta parte del territorio de las selvas tropicales de esta parte del planeta ha sido deforestado, en los últimos 25 años. Actualmente, la demanda creciente está expandiendo este cultivo hacia diversos países de África, no sin antes dejar una ecodiversidad empobrecida en Indonesia, donde las selvas tropicales han perdido hasta la cuarta parte de su superficie.

No se trata, pues, de sustituir un alimento por otro. No se trata de sustituir la carne de vacuno por la “carne” de soja. Se trata de reducir el consumo y equilibrar la ingesta de alimentos de acuerdo a parámetros sostenibles. Dejar de comer carne es, en la mayoría de los casos, una opción personal. La idea detrás de esta decisión parece ser el cuidado del medio ambiente, la sostenibilidad y, específicamente, el cuidado de los animales. Sin embargo, ¿qué clase de realidad se genera si acompañando la decisión de no comer carne, ésta se sustituye por un consumo excesivo de productos elaborados con soja? Lo único que se estaría consiguiendo es sustituir un exceso por otro, la vaca por la soja, lo cual nos remite a una especie de círculo lampedusiano donde los elementos cambian pero no así la voracidad del ser humano.

El monocultivo masivo de determinados productos, muchos de ellos de reciente introducción, está resultando en la extinción de otros autóctonos y menos demandados pero también afecta a la biodiversidad de la fauna, a las personas que habitan los territorios ahora cultivables, a sus formas de vida -se generan conflictos entre comunidades y algunas personas son obligadas a desplazarse-, a la gestión del agua, a la calidad de la atmósfera y, en definitiva, a la vida del Planeta, a nuestra vida como especie.

El fin del modelo se acerca, lo atacan diversas causas, y detrás de todas ellas está la principal: la voracidad consumista del ser humano. Según WWF, “los ciudadanos europeos somos responsables de más del 10% de la deforestación generada para cultivar en tierras que antes eran bosque”.

El modelo ha de cambiar y sólo será posible si damos un giro de timón en nuestros hábitos de consumo, de manera global y sostenida en el tiempo. Este cambio de consumo presenta diversas dimensiones, entre otras:

  • La cantidad de comida que se compra. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2020 y en España se tiraron a la basura 1.364 millones de kilos de comida, de los cuales el 75% estaban tal y como se compraron.
  • La cantidad de ropa adquirida. Confeccionar unos pantalones de denim supone el empleo de 7500 litros de agua, según el Programa de la ONU para el medio ambiente. Esta cantidad es suficiente para evitar la sed a una persona durante siete años completos. A este dato faltaría añadir el gasto de todo el proceso necesario desde la producción a la recolección del algodón y la consecuente huella de carbono. El mismo informe visibiliza que “el 20% de las aguas residuales del mundo provienen del teñido y el tratamiento de textiles y que el 87% de las fibras que se usan para confeccionar la ropa se incinera o va directo a un vertedero. Y el 60% se desecha antes de que se cumpla un año desde su fabricación”.

El cambio de modelo será y, a este ritmo, llegará más pronto que tarde; de hecho ya se está dando escasez de ciertos productos a los que antes estábamos habituados. De todas nosotras depende sufrir o acompañarlo para crear en paralelo, otro modelo sostenible, menos voraz y en el que quepamos todas. Un modelo en el que la biodiversidad se mantenga, en las selvas tropicales y en el resto de ecosistemas, ya sea el bosque mediterráneo tan asfixiado por los incendios como en los bosques nórdicos amenazados.

No podemos apuntarnos a la moda de no comer carne y cruzarnos de brazos. No va de esto. Va de un giro radical en nuestro consumo: comida y ropa, así como también el uso del agua, del papel que utilizamos, de los dispositivos móviles y de un largo etcétera. Se trata de tomar conciencia de las consecuencias de nuestro consumo y adecuarlo a un modelo nuevo, un modelo de reconciliación con el Planeta, de reconciliación con lo que somos y con nuestro papel de co-creadoras y de guardianas del precioso Planeta que habitamos. 

domingo, 15 de mayo de 2022

Cinquena setmana de Pasqua. Maig 15, 2022


 

Ac 14,21b-27

144,8-13ab (R.: 1)

Ap 21,1-5a

Jn 13,31-33a.34-35


Maig 15, 2022

Cinquena setmana de Pasqua


Avui compleix la cinquena setmana de Pasqua d’un total de set. Aquest temps litúrgic ens recorda que sempre tenim a l’abast la possibilitat de la Transformació. No és només el fet de la Resurrecció sino la transformació necessària de totes les persones per assolir la promesa d’aquesta nova Humanitat que el Crist significa. El fet que siguin set setmanes, en concret el número set, prové de la tradició hebrea i significa un canvi, una elevació espiritual que porta a la Plenitud, paraula amb la mateixa arrel que set en hebreo. Pasqua seria doncs el temps litúrgic que ens recorda que per viure la Resurrecció i materialitzar la promesa d’una nova Humanitat se'ns obre un temps per assolir la Plenitud, representada en aquest set de les setmanes que tenim endavant.


Tenim dos precioses lectures, una del llibre dels Fets i altre del Llibre de l’Apocalipsi. Començarem per aquesta última i l'anomenarem llibre de la Revelació, que és el mateix que el significat grec d’apocalipsi, però aquest canvi ens allunya d’una apreciació tremendista i escatológicament violenta i cruel que algunes pel·lícules i certa literatura han popularitzat. Em quedo, doncs, amb la paraula revelació. Ens diu la Tradició que aquest llibre va ser escrit per Joan, potser Joan l’evangelista. En ocasions no ho entenem bé, s’ens fa farrogós i estrany. Joan segurament pertanyia a la tradició hebrea o, com a mínim, estava molt i molt familiaritzat amb ella. Ell va rebre una revelació - va tenir una trobada amb allò que és Sagrat - que emocionalment el va depassar. I dic emocionalment, perquè analitzant tots els recursos que en Joan fa servir per a describir-la és fàcil entendre que el seu estil cognitiu devia ser basat a les emocions, devia ser sensible i creatiu; i d'aquí que faci servir tal quantitat de metàfores i de símbols de la tradició jueva, com són els vestits, els colors, els números, Jerusalem com a Humanitat i com a núvia de Déu vivint aquesta preciosa relació amorosa. Així descriueix la trobada de Déu amb els homes i com es diu al Deuteronomi Déu serà Déu-que-és-amb-ells, reunió que anomenem amb la paraula הקהל (hakh-el), i que defineix un tipus de reunió, la Reunió de Déu amb tot el seu poble: homes, dones i infants. Aquesta Reunió només es pot materialitzar a l’any setè, quan s'assoleix la maduresa espiritual la qual comentava abans. Ara no voldria continuar el comentari sense visibilitzar aquest testimoni Jo, Joan, vaig veure un cel nou i una terra nova al costat d'aquest altre d’un pelegrí que va explicar que veia totes les coses noves en Crist.


La lectura dels fets dels Apòstols és també molt inspiradora. Tenim a l’ara Sant Pau que abans havia estat Saulo de Tarso. Per fer memòria, recordem que Saulo de Tarso mogut pel seu amor a la Llei había perseguit jueus, convertits en seguidors de Jesús. Després de la revelació rebuda, va destinar tota aquella energia i passió al que avui diriem un nou projecte: transmetre la Paraula i impulsar  comunitats, és a dir, la mateixa passió, la mateixa força, el mateix amor per complir la missió. Observant les accions de sant Pau es diria que el seu estil cognitiu estava molt basat en el què fer, les accions, el projecte en si molt més que en les imatges; i llavors entenem perquè Saulo de Tarso havia de ser descavalgat; bé no sabem amb certesa que caigués del cavall però així es descriu i així va ser si més no, el que ell va sentir, com va rebre la revelació; és fàcil imaginar que si Déu li hagués xiuxiuejat a cau d’orella potser no s’hagués donat ben bé per enterat, fins i tot confonent-se amb el brunzit d'una abella.


Però, què ens diuen aquests dos models de Revelació, aquests dos moments de trobada amb lo Sagrat just ara en aquestes setmanes de Pasqua fins a Pentecosta? Que Ell sempre està disponible per a nosaltres i que es revela de la manera en que ens és més asequible escoltar i acollir la seva Presència. Ens parla de que Ell s’adapta a la nostra capacitat, segons deia abans, segons el nostre estil cognitiu, segons el que podem acollir, el que podem entendre.  


Què necessitem per viure a la seva Presència? escoltar-lo, acollir-lo, estimar-lo. Estimar-lo fins al final o estimant profundament als altres, demostrant aquest amor cap els nostres germans i germanes, els del costat, si, però també els que arriben en pasteres, els que viuen als carrers de les nostres ciutats, i aquells que maten i roben i provoquen guerres perquè són també germans i germanes nostres i cap a ells i elles hem de tenir també compassió. 




Foto de Tara Winstead: https://www.pexels.com/es-es/foto/vacaciones-gente-mujer-escritura-8383647/

martes, 10 de mayo de 2022

Muerte, resurrección, transformación

 


Vivimos un tiempo precioso, reflejado en el tiempo litúrgico, el tiempo de Pascua y, especialmente, las siete semanas, que nos llevarán a Pentecostés, manifestación de la Presencia de Dios en el mundo, al cual nombramos como Espíritu.

Tanto la Cuaresma como el tiempo de Pascua se explican a través de los textos bíblicos. Atendiendo a cada tradición cultural y dependiendo del tiempo en que se transmiten estos textos, el mensaje se incultura para hacerlo fácilmente comprensible a la sensibilidad y contexto de cada época. Adicionalmente, en el segundo testamento, la Muerte, Resurrección y Transformación se narran desde la experiencia cierta de Jesús de Nazaret, hijo del hombre, hijo de Dios y, más que nunca, Palabra encarnada.

Primer TestamentoSegundo TestamentoAproximación
Salida de EgiptoMuerte en la cruzMuerte de las viejas actitudes
Llegada a Canaàn, tierra prometidaResurrección en DiosNacimiento a lo Nuevo
Cuenta del omerSiete semanas del tiempo de PascuaPreparación a la transformación
Recepción de la Palabra en Moisés – la Palabra deviene Ley  (Shavuot)Venida del Espíritu SantoTransformación

Se hace evidente, no sólo la densidad, sino la infinitud de los textos de los que se puede explicar tantas y tantas dimensiones que ahora dejamos a un lado.

La contemplación profunda de cualquiera de los dos textos empuja suavemente a nuestra alma a emprender un camino de cambio que, independientemente del tiempo necesario para recorrerlo, acontece en tres pasos:

  • Aceptar la necesidad de la muerte. Y, por tanto, morir, haciendo un compromiso profundo, más allá de esta vida con la Vida.
  • Situarse en lo Nuevo. Dar un pequeño paso, hacer un suave y sutil movimiento. Sólo desde la verdadera posición de Resurrección, de lo Nuevo, se puede contemplar la muerte sin sufrimiento, dando paso al Agradecimiento.
  • Vivir desde la Transformación, desde un alma nueva rendida al Amor y al Agradecimiento por todo aquello acontecido y que ha de acontecer, acogiéndolo por doloroso que haya podido ser, por doloroso que sea.

Los textos bíblicos nos ofrecen una explicación comprensible a nuestra pequeñez, donde se juega con símbolos, que buscan hacer vibrar nuestra alma para que despierte a una realidad diferente, para que despierten a la Realidad.

Mientras que prestamos atención a la expresión de las medidas temporales -día, semana, año- dejamos de lado la importancia de los números. Los números bíblicos mantienen un secreto más allá de su valor cuantitativo evidente. Así, de las siete semanas, lo importante es, precisamente, el número siete, que expresa el Tiempo -referido a un Tiempo de Dios, no a un tiempo humano- durante el cual volvemos a nosotras mismas, poniendo de manifiesto nuestra fragilidad, pero permitiéndonos volver al ser, reconectando con la grandeza del don de la Creación, de la Vida y los dones personales; al mismo tiempo, nos acercamos a Dios, abandonando el hacer para permitirnos Ser.

Este tiempo entre Pascua y Pentecostés se abre a nuestro paso cada año en el recuerdo que significa el tiempo litúrgico. Pero, en la dimensión personal, sucede sólo, y sucede siempre, después de la Muerte y de la Resurrección, del paso de lo Viejo a lo Nuevo. Es, apenas, un pequeño movimiento generado en el alma por el Espíritu que la llena de Agradecimiento al mismo tiempo que la deja rendida al Amor. Es un pequeño paso transformativo; transformativo porque transforma pero también porque su esencia es la transformación en sí misma.

La aceptación es un paso importante, es un llevarse bien con la realidad que percibimos, es un primer paso necesario. Pero, la verdadera Transformación no está en ella. Reside en una toma de conciencia más profunda, más allá de la aceptación pero a una distancia pequeña, apenas perceptible; darlo produce un efecto inmenso, que permite la entrada a una percepción y conocimiento diferentes, a los cuales llamamos sabiduría.

San Pablo sin duda da testimonio del efecto de su Transformación en una de sus cartas a los corintios al explicar que «Dios ha preparado para los que le aman cosas que nadie ha visto ni oído y ni siquiera pensado. (…) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos las cosas que Dios en su bondad nos ha dado. Hablamos de estas cosas con palabras que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, y no con palabras que hayamos aprendido por nuestra propia sabiduría».

El camino a esta Transformación está en el silencio, en el silencio interior, en el silencio del yo. Individual o comunitaria, la práctica continuada del silencio nos configura y nos vacía del yo para reconocer y acoger el Espíritu, que nos coloca en posición de Resurrección. Desde esta nueva posición, sólo queda ya hacer un pequeño movimiento, suave y sutil, sólo permanece el Agradecimiento, sólo permanece el Amor.


Foto de Tima Miroshnichenko: https://www.pexels.com/es-es/foto/ligero-blanco-y-negro-mujer-silueta-5135112/

jueves, 20 de enero de 2022

Punto de partido en la migración irregular


 El tenista Novak Djokovic ha sido recientemente noticia porque el Gobierno de Australia le ha expulsado del país, al entrar al mismo sin estar vacunado. Uno de los requisitos exigibles para los extranjeros que quieren entrar en Australia es tener acreditada la pauta completa de vacunación. Djokovic no la tenía y, por tanto, ha sido expulsado. Esta razón que se expresa tan fácil y lógicamente tendrá, con seguridad, muchas explicaciones en las tensiones internas de la política australiana y, también con seguridad, diversas visiones según las diferentes corrientes de opinión. El caso es que el deportista o tennis star, como le ha denominado la prensa internacional, estuvo retenido en un hotel durante unos pocos días; posteriormente, se le permitió tener libertad de movimientos, incluido poder entrenar; y, finalmente, fue deportado del país, siendo sancionado con una prohibición de no volver a entrar durante los siguientes tres años.

Hace meses y en este mismo blog, escribía el post «Yo sólo venía a buscarme la vida» . Su base de reflexión era la noticia de una joven española que había entrado en el Reino Unido de manera irregular, retenida en un Centro de Internamiento para Extranjeros y, finalmente, expulsada del territorio británico. La joven expresaba la frustración, el miedo y la incerteza que la sobrecogían en los días de encierro y la injusticia manifiesta que se estaba cometiendo con ella, que era europea y, por tanto, no merecía el internamiento. Explicaba que no era una delincuente, ni una terrorista, sino que quería establecerse en el Reino Unido para ganarse la vida.

En el caso de Novak Djokovic la denuncia desde los entornos cercanos al deportista se manifestaban en la misma línea, acrecentando el tono ya que el tenista pertenece a la élite, en este caso a la élite deportiva, económica y, por tanto, a la élite social. Incluso, desde el  Ministerio de Asuntos Exteriores de Serbia se emitió un comunicado, en el cual trataban de exculparle: «No es un criminal, un terrorista o un inmigrante en situación irregular, pero ha sido tratado de esa forma por las autoridades australianas, lo que ha provocado la indignación de sus aficionados y de ciudadanos de Serbia». Y, así de un plumazo, se alineaban delincuentes y terroristas con inmigrantes en situación irregular.

El próximo día 22 de enero, a las 18 horas se celebra la octava vigilia de oración organizada por la Fundació Migra Studium delante del Centro de Internamiento de Extranjeros de la Zona Franca de Barcelona. Es un acto de protesta contemplativa ante la situación que viven las personas internas. En el CIE están habitualmente retenidas hasta un total de 80 personas, que son inmigrantes en situación irregular. Ellos -hasta ahora sólo son hombres- no son tennis star, su imagen no mueve millones de euros, ni convocan multitudes para verlos practicar un deporte, ni son noticia por lo excepcional de su situación. Tampoco los gobiernos de sus países de origen emiten comunicados para que se respeten sus derechos fundamentales. Pero, también, como Djokovic, están siendo retenidos por haber entrado a un país de manera irregular, esto es, sin cumplir la exigencia administrativa; también, como Djokovic, venían a desarrollar su proyecto vital, aunque el plano económico en el que se mueven sea tan dispar; y, también como Djokovic, ven injusta su situación.

A nivel causal el parecido entre la situación de los internos del CIE de la Zona Franca y, por extensión, de todos los internos e internas de los CIE, y la situación de Djokovic son tan profundamente similares que se igualan en el resultado de sus actuaciones: deportación y sanción adicional. Sin embargo, hay diferencias que importan y que deberían ser tenidas en cuenta para aliviar la situación, en este caso, de los internos del CIE. Ellos carecen de fuentes de ingresos y carecen de formación o de una forma digna y segura de ganarse la vida. En la otra, Djokovic ha tenido educación, tiene recursos económicos suficientes y su imagen es capaz de movilizar a la opinión pública tal como hemos visto en los últimos días.

No se puede penalizar a Djokovic por ser parte de la élite deportiva porque no sería justo: llegar a ser número uno mundial exige una gran fuerza de voluntad, sacrificio y determinación, además de talento. Pero, sí se puede penalizar la falta administrativa, tal y como ha decidido el Gobierno australiano. El único punto de partido que ahora está en juego es decidir si la penalización por la falta administrativa es excesiva y, si lo es, admitir que lo es para todos y todas las que cruzan fronteras.


[Imagen extraída de Wikipedia]

miércoles, 22 de diciembre de 2021

En el nombre de la Madre, en el nombre del Padre



 Hace pocos días asistí a una cena de carácter interreligioso. Aún a riesgo de parecer un concepto extraño para una cena, el objetivo era compartir diversos puntos de vista para conocernos mejor y sentirnos más cercanos. La mesa estaba formada por seis personas de las cuales, cuatro profesaban la fe judía y dos -un sacerdote y una laica- la católica.

El encuentro se celebraba un viernes por la noche, enmarcado en lo que en la liturgia judía se conoce como Shabat: es el principio del tiempo de pararse y dedicarse sólo a Dios, a estar en Presencia. La cena comienza cantando bendiciones especiales para el espacio que nos acoge, para la persona que preparó la acogida, para los hijos e hijas de la casa. Antes de comenzar la cena, se bendice el vino y el pan con un profundo sentimiento de gratitud. Después, según avanza la cena -esto es común para cada comida que se realiza cualquier día-  se dice una bendición por cada alimento: los que vienen de la tierra, los que vienen de los árboles, los que están horneados. Es sólo un método que pretende hacer consciente a la persona de la Presencia en todo momento, en cualquier momento. En una cena de Shabat, también es costumbre hablar de la Torá[1]: comentar la parashá[2] de la semana para entenderla y conocerla mejor: es un momento en que todas las personas están convidadas a participar para compartir sus reflexiones, sus sentimientos, sus vivencias.

En nuestra cena de Shabat recibimos con alegría que el sacerdote católico conociera parte de la liturgia judía, pudiendo incluso identificar la oración por la mujer como parte del Libro de Proverbios. Según nos dijo, era un gran simpatizante del papa Juan Pablo II y se sentía llamado y convocado al diálogo con sus hermanos mayores en la fe, según se nombró a los judíos desde la Comisión vaticana para las relaciones religiosas con el judaismo, representada por el cardenal Kurt Koch. Llegado el momento de comentar la parashá y, después de dar una explicación más o menos rabínica, cada persona pudo dar su punto de vista, ya fuera desde el conocimiento o la experiencia. Hay que decir, que la mera opinión vacía de uno de los dos -conocimiento o experiencia- no es, en general, apreciada.

Todo iba muy bien hasta que se me ocurrió apuntar a la realidad Madre y Padre de Dios. El tema era más que adecuado por la lectura semanal y, también, por una realidad social que cada vez nos demanda más y más presencia de la mujer en la Iglesia, no como un premio o actitud condescendiente sino como todo un derecho inherente a la condición de cristiana. Aquí cambió todo. El sacerdote mudó su rostro y mostró su más firme desacuerdo en la visión agenérica de Dios, remarcando hasta el final que Dios es Padre y como tal se le ha de tratar. Quise, entonces, traer la etimología aramea del término hebreo Abbá, es decir, la palabra Abwoon. Abwoon es seguramente la palabra de Jesús y el resto de judíos del siglo I utilizaban para rezar a la Fuente, al Absoluto, al Esencial. Esta palabra aramea en su raíz no especifica género, no está relacionada en absoluto con los términos padre (hombre, masculino) o madre (mujer, femenino). Se relaciona con un tipo de nacimiento u origen, el origen cósmico. La palabra Abwoon tiene cuatro partes: 1) a: el Absoluto, único Ser, pura Unicidad y Unidad, fuente de todo poder y estabilidad, haciéndose eco de la palabra aramea para Dios, Alaha, literalmente, la Unicidad; 2) bw: un nacimiento, una creación, un fluir de bendición, como desde el interior de esta unidad hacia nosotros; 3) oo: la respiración o espíritu que lleva este flujo, haciendo eco del sonido de la respiración. Este sonido está vinculado a la frase aramea traducida más tarde como Espíritu Santo; 4) n: la vibración de este aliento creativo desde la unidad cuando toca y penetra interiormente la forma. Este sonido hace eco de la tierra y el cuerpo vibra mientras entonamos el nombre completo lentamente.

El sacerdote, que se hace y deja llamar padre, no dió ni un pequeño espacio a la etimología para explicar el concepto. Se cerró en banda y apeló a la Tradición, a la tradición hecha por hombres, da igual de qué religión, que pretenden secuestrar la grandeza y la infinitud de Aquel que es inefable.

La cena a la que acudí llena de ilusión por compartir, conocer y reconocer me produjo un sabor agridulce y un pequeño vacío doloroso que, lejos de hacerme crecer, me deja destellos de la pequeñez de las personas que no quieren y no permiten a las otras crecer, conocer y vivir en plenitud. Entiendo que una persona que se hace llamar padre sin haber engendrado biológicamente, debe relacionar ese apelativo con una idea espiritual, para facilitar el crecimiento a las personas que se le acercan y, en este caso, en la fe que profesan. Sin embargo, el padre que nos acompañaba en la cena nos guió a una realidad pequeña, a una realidad manipulada y cerrada en sí misma. Fue, sin duda, un momento desperdiciado, que pudo haber sido de luz pero que la sombra dominó.

Este camino del reconocimiento, no comienza en la mujer del siglo XXI, sino que comienza en el principio de los tiempos o quizás antes, cuando Abwoon -sin género específico- nos bendice y nos respira desde su Unicidad.

***

[1] La Torá es el Libro o Pentateuco o Primer o Antiguo Testamento en la fe cristiana.

[2] Parashá: porción de la Torá que se estudia en los hogares durante toda la semana y se lee el sábado en la sinagoga.


Foto de Jeremy Müller: https://www.pexels.com/es-es/foto/galaxy-astronomia-estrellado-fondo-de-pantalla-6074269/

viernes, 12 de noviembre de 2021

El peón: alma del ajedrez


 El peón es la pieza más humilde e, incluso, infravalorada en el juego del ajedrez: tiene tan solo el valor de un punto frente a la torre que representa cinco o la dama que representa nueve. Es humilde, sí: avanza las casillas de manera frontal y una a una, sin avasallar, sin saltarse ningún escaque y, por descontado, sin saltarse ninguna otra pieza. Pero, también son piezas que, a menudo, están infravaloradas por aquellas personas que no saben o no recuerdan que pueden transformarse en otros trebejos percibidos como más valiosos, el más valioso, en este caso la dama. Esta potencial transformación se hace posible si el peón llega al final opuesto del tablero. Adicionalmente, al peón no le está permitido retroceder; esta regla añade una gran delicadeza en la decisión del movimiento del peón.

En estos días la agenda-setting nos trae noticias de la llegada masiva de personas migrantes a la frontera entre Polonia y Bielorrusia. No se trata de una crisis migratoria propiamente dicha, es decir, no se ha producido recientemente un acontecimiento de impacto que sea la causa de un movimiento repentino de personas. Se trata de la perversión del juego del ajedrez en que se han movido piezas con el único fin de ganar terreno. En el tablero, los peones se estructuran como ligados, pasados y/o avanzados entre otras posiciones: pero en la frontera de Polonia, en otras fronteras, se hacinan personas -adultos, jóvenes, niños y niñas- que han llegado de diversas procedencias y que no pueden organizarse al no tener recursos. En muchos casos, llegan a las fronteras movidos por noticias falsas en que se promete facilidad en el paso a Europa, en regularizar la situación, en definitiva, en ser acogidos.

Esta situación no es nueva; quizás sí lo es el ámbito geográfico -la frontera norte de la UE-, pero no la jugada: no hace mucho, el conflicto diplomático entre el Reino de Marruecos y el Reino de España se escenificó a la luz de una pretendida crisis migratoria, en que más y más peones -las piezas más humildes y las que pueden llegar a ser las más valiosas- llegaban a territorio español. También Libia ha utilizado en el pasado a personas migrantes como medio de presión y negociación. Y estos son sólo dos ejemplos próximos en el tiempo.

Tratar a las personas, especialmente a las migrantes que han dejado todo atrás, como si fueran peones de los cuales se ha olvidado su potencialidad, ha sido y es práctica habitual a lo largo de la Historia. Son personas anónimas, de las que no conocemos sus nombres, cuyas imágenes bajo la lluvia y el frío nos conmueven, pero que olvidamos enseguida cuando la noticia es reemplazada por la siguiente: apenas se publican ya en las primeras páginas noticias de Afganistán, de Venezuela o de la frontera entre México y Estados Unidos.

Esta parece ser la modalidad de una nueva guerra en el Occidente del siglo XXI, donde se prefiere la acción mediáticamente cruel al diálogo diplomático alejado de los focos. La imaginaria civilización occidental ha evolucionado y la aversión a generar o participar en un conflicto armado prima sobre cualquier otra decisión. Sin embargo, el medio por el cual se articulan las decisiones -incluso en el quimérico terreno diplomático- permanece intacto: tratar a las personas como peones en su más pobre consideración, como la pieza que menos puntuación aporta, olvidando que dentro de sí encierra un gran potencial de transformación.


Foto de George Becker: https://www.pexels.com/es-es/foto/pieza-de-ajedrez-de-madera-peon-marron-136349/

lunes, 27 de septiembre de 2021

¿Es posible un nuevo modelo político-social?



El último domingo de septiembre, la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. En este año 2021, el título elegido por el papa Francisco para su mensaje es «Hacia un nosotros cada vez más grande». En el mensaje expresa que «el futuro de nuestras sociedades es un futuro “lleno de color”, enriquecido por la diversidad y las relaciones interculturales», al tiempo que nos exhorta a «aprender hoy a vivir juntos, en armonía y paz». Y continúa: «en esta perspectiva, las migraciones contemporáneas nos brindan la oportunidad de superar nuestros miedos para dejarnos enriquecer por la diversidad del don de cada uno».

El mensaje se extiende algo más, pero son estas las palabras que me hacen recordar los ensayos escritos por Jürgen Habermas y recopilados en el libro La inclusión del otro. En estos ensayos, el filósofo propone un nuevo proyecto político-social que nace desde la filosofía de la responsabilidad, es decir, dejando de lado ideales teóricos inalcanzables y asentándose sobre la política deliberativa. Este modelo político se presenta como un modelo diferente, no necesariamente en oposición, pero sí diferente de los modelos liberal y republicano. Atendiendo al principio de filosofía de la responsabilidad antes comentado, se define como un modelo democrático factible, independiente de la práctica política y sustentado por las personas que superan el individualismo en busca de intereses comunes. De dicho modelo forman parte regulaciones específicas del poder y de los conflictos de interés, pero lo más interesante del modelo deliberativo es que busca consolidarse apuntalado sobre los valores de la aceptación, la comprensión y la bondad hacia lo diferente, que originen actitudes éticas más profundas y conduzcan al compromiso de la ciudadanía con la cosa pública, la actuación cívica y la deliberación como brújula que oriente sus acciones. Volviendo al mensaje del Papa Francisco y actuando desde el modelo deliberativo de Habermas: «Entonces, si lo queremos, podemos transformar las fronteras en lugares privilegiados de encuentro, donde puede florecer el milagro de un nosotros cada vez más grande».

Sin embargo, en La verdad secuestrada (CJ Cuadernos 224), Joan García del Muro describe la realidad en la que vivimos, donde no sólo la verdad ha sido secuestrada por las mentiras y medias verdades sectarias, sino que, además, lejos de pretender desbrozar la información que nos bombardean, «busco y encuentro las respuestas que me gustan, que me hacen sentir mejor y me ayudan a construir un mundo cómodo y aproblemático en la medida de mis necesidades e intereses. Por eso sólo me conecto con aquellos que siempre me dan la razón y que indefectiblemente confirman mis puntos de vista». Desde esta realidad no parece fácil llegar al modelo deliberativo propuesto por J. Habermas que quizás nos permitiría llegar al escenario diverso, intercultural y lleno de color propuesto por el papa. Esta época actual de la «posverdad aliada con el emotivismo» no permite la aceptación de la diversidad de opinión y mucho menos la crítica -entendiendo crítica constructiva y no acoso y derribo- a la que no se le permite recorrido alguno. El valor incuestionable que se da únicamente al grupo propio, la necesidad de adhesión obcecada al mismo y el no reconocer la discrepancia como un valor en alza son caras del poliedro que supone la inseguridad personal y la falta de confianza en las otras personas. Este escenario es fácilmente detectable, sobre todo, pero no sólo, atendiendo a los medios de comunicación, especialmente los digitales.

Algunas de las cuestiones que se plantean de fondo serían cómo revertir este secuestro de la verdad, cómo restaurar la confianza intrapersonal e interpersonal y construir este modelo deliberativo, no tanto específico como genérico. Para esto, el maestro es, sin dudas, Emmanuel Lévinas definiendo la ética de la alteridad, que pone de manifiesto lo imprescindible del cuidado de las otras personas, del otro y de la otra; porque sin el otro, sin la otra, en aislamiento, yo no existo en tanto que soy un ser definido por mis acciones y relaciones con ellos y con ellas. Y, desde aquí, desde la propia existencia, se contrae una obligación de la cual es imposible desasirse y que se convierte en valor ético fundamental. Estamos ante una responsabilidad estructural cuyo significado va más allá del cuidado de sí, abarcando el cuidado de las otras personas y el cuidado del mundo y que implica el hacerse cargo de los otros y de las otras y produce, sin duda, una transformación, primero personal, después de las otras personas y, finalmente, del mundo.

Quizás así consigamos, como dice el papa Francisco, «el ideal de la nueva Jerusalén donde todos los pueblos se encuentran unidos, en paz y concordia, celebrando la bondad de Dios y las maravillas de la creación».


Foto de Inga Seliverstova: https://www.pexels.com/es-es/foto/moda-gente-hombres-mujer-4066761/